VIAJES DE ENSUEÑO

LO MÁS BARATO

Wednesday, March 01, 2006

Estaba naciendo Yolanda Smith...

Querido diario:

Recordar es doloroso tanto si los recuerdos son buenos como si son malos. Cuando recuerdas pasajes de tu vida llenos de felicidad que ya no es aquella que era en tiempos pasados sientes dolor por no haber sabido o podido conservar la dicha. Es un dolor distinto al sentido por la escena dolorosa que no ha cicatrizado el tiempo pasado. Pero también es dolor.

Mis primeros escritos que se puedan considerar tales nacieron en días de crisis existencial. Antes de aquellas fechas de recuerdo doloroso solía hacer alguna poesía por navidad para las postales. quizá alguna cosilla más también había hecho pero lamentablemente no la conservo. Rompía todo. No me convencía lo suficiente como para sentir la necesidad de conservar algún relato escrito en momentos en los que mi futuro estaba muy lejos de la literatura.

Un día me sente, vencida, hundida, sintiendo todas las puertas cerradas para mi. Me había vencido el fracaso. Sobre la mesa un paquete de folios, mis boligrafos, algún libro ya leído pendiente de devolver a la biblioteca. Saque un folio, lo doble en cuartilla, no recuerdo si abrí aquel libro que no era ni novela ni poemario ni ensayo filosófico. No recuerdo si era un libro de autoayuda o un libro de... ¡no! no puedo decirlo. No puedo confesar mi sueño roto. Aquel sueño que adore con once años, que puse como meta de mi vida y que acabe elevando al apellido del seudónimo. Yolanda Smith. Sí, el único nombre que puedo ofrecer porque lleva mi mejor yo, el que sale invencible al desaliento, indomable, libre, rebelde, agarrando la bandera de la libertad como única enseña.

Empece escribiendo una novela, cada día un trocito. De mi mano iban saliendo personajes que me arrancaban la trama de las manos cobrando vida propia. Aparecían las características literarias de la obra de Yolanda smith: dobles personajes, escenas realistas estiradas hacia el esperpento, humor, misterio. Todo escrito sin un guión previo. Cada día me sentaba con la cabeza en blanco dandole rienda suelta a mi imaginación como a un caballo de carreras por un campo sin puertas ni pista de competición. Por primera vez en mi vida sentía libertad plena. Estaba naciendo Yolanda smith...

Después vino la poesía...