NOVEDADES

Friday, February 16, 2007

Amando en verso

Querido diario:
Los paraguas del siglo XXI son malísimos. No resisten el viento huracanado. Llevo varios años comprobándolo mientras me voy empobreciendo de tanto comprar paraguas. Soy compradora compulsiva de paraguas por necesidad. Compro paraguas de usar y tirar. Cuando me ven entrar en la tienda, las dependientas salen del mostrador para ofrecerme el último modelo made in China. Echo de menos aquellos paraguas made in Spain, anteriores a la deslocalización de empresas. Aquellos sí que duraban. Llegaban a viejos. Éstos, acaban en el contenedor de basura nuevos y destrozados por una ráfaga de viento que les arrebata la vida útil.
¿Y yo como acabaré por la culpa de un paraguas azul made in China? Ayer casi protagonicé el primer vuelo trasatlántico en paraguas. Sí, ¡qué susto! Yo, agarrada a mi paraguas que ponía dirección puerto de La Coruña, me iba. En el momento del despeje vi a un señor Desconocido y le quise confesar que era Yolanda Smith. Quise decir "soy yo la poeta", y dije "me voy". El señor Desconocido se sujetó a la puerta de la agencia de viajes que había al lado. ¿Por qué seré escritora, Dios mío? pensé. Yo ya me veía volando por encima del Atlántico, trataba de calcular si el impulso del viento dirigiría mi vehículo volador a Nueva York conservando mi integridad física a salvo, pero mi mente no recordaba la fórmula para hacer el cálculo. Y en esas estaba cuando el viento dejo de ser huracanado, mi paraguas volvió a ser paraguas, yo volví a ser persona anónima,
y hasta me acordé de mi muso y de la Yolanda que me espera todos los días en su siglo XXII y en mis tardes-noches. El señor Anónimo ya se había ido. En la agencia de viajes, una empleada me observaba. No, señora, no soy cliente de agencias de viajes. Yo no viajo, o al menos intento no viajar. Pero aquel vuelo sobre el Atlántico, agarrada a mi paraguas made in China, estaba dispuesta a llevarlo a cabo en un momento de amor al paraguas nuevo.
Esperando siempre sin encuentro
uniformados los días en igualdad
uno tras otro calendario borran
con sol, lluvia e inclemente tiempo.

Esperando aventura, monotonía
emprendiendo iniciativa, indiferencia
sin rendirse, ella espera indiferente
ni sol, ni lluvia, ni aburrimiento siente.

Esperando olvida la dura espera
ya espera eterna de pérdida meta
de medio a fin perdida en el medio
aventura naufragada en el tiempo.