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Thursday, January 21, 2016

Los viejos no deben trabajar

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¿Te imaginas una vieja haciendo pasteles a una edad que pide jubilación y no trabajo? Pues es lo que sucede en Una pastelería en Tokio, una película que me encantó. 

Sentaro, el protagonista, tiene una pequeña pastelería en la ciudad de Tokio en la que sirve dorayakis (unos pastelitos rellenos de una salsa llamada "an" que se supone que están deliciosos para los paladares nipones). Un día una vieja se ofrece a ayudarle y él accede de mala gana, pero ella le demuestra que tiene un don especial para hacer la salsa "an". Gracias a la receta secreta de la vieja, el pequeño negocio comienza a prosperar y a llenar la caja registradora de dinero. Con el paso del tiempo, Sentaro y la anciana se harán confidentes y nos enteraremos de los secretos que esconde la vieja señora. 

Está película es muy recomendable para la gente que está buscando trabajo en el sector de la hostelería. Te presentas en una pastelería o en un restaurante con unos pasteles hechos por ti y se los dejas allí al jefe, quiera aceptarlos o no. Seguro que los prueba y te contrata si le gustan tanto como los pasteles de la vieja de Una pastelería en Tokio. Lo peor que te puede pasar es que el jefe no los pruebe porque piense que lo quieres envenenar. De todo hay en el mundo de los capitalistas propietarios de pequeños negocios. 

La vieja da pena. Tan vieja, tan poca cosa. En algunas escenas temes que se muera en directo. La vejez es horrible. Pero los de la película hacen bien en poner una vieja a trabajar. Seguro que les dieron muchos ánimos a los ancianos y ancianas que van camino de esas residencias que no son otra cosa que antesalas de la muerte bien pagadas. Es mejor que trabajen, que tengan esperanzas. Seguro que hay muchas viejas que pueden ganarse la vida haciendo pastelitos para bares y pastelerías sin mucha prosperidad. Les incrementarían la clientela con sus exquisiteces culinarias.

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2

El becario es una película que apuesta por la vejez. Igual que Una pastelería en Tokio, nos pone a trabajar a una persona anciana. Debe ser que estos directores de Hollywood defienden la política de alargar la edad laboral tan de moda entre los políticos europeos. 

En esta película la joven dueña de un exitoso negocio online dedicado al mundo de la moda acepta a regañadientes que la compañía contrate como becario a un hombre con los 70 años cumplidos, pero, poco a poco, irá dándose cuenta de que ese anciano es indispensable para la empresa que dirige. 

Nancy Meyers dirige está película que te vale para entretenerte sin no tienes otra cosa mejor que hacer. También es la autora del guión. Te hace soñar con un mundo distinto al que vivimos. No sé yo si ese hombre trajeado, con el pelo cano y defensor de su indumentaria seria encontraría trabajo en una de las empresas de nuestro país ni de ningún país. Lo que se lleva es la juventud del empleado, no su ancianidad. 

Encima este pobre hombre tiene que trabajar en equipo. Rodeado de sus jóvenes compañeros parece un abuelo sacado de una residencia de ancianos bien. Como era de esperar, acaba llevándose bien hasta con la jefa. La experiencia se valora. 

Os recomiendo El Becario. Es una película que deberían ver los jubilados españoles. La esperanza es lo último que se pierde. Los jubilados no deben perder la esperanza de encontrar un curro con los setenta años cumplidos. Así podrían renunciar a sus reducidas pensiones de jubilación. Trabajando como becario, cuando tienes setenta años, se gana más dinero.