NOVEDADES

Tuesday, November 25, 2008

Soñándote

Han desaparecido todos,
y tú también,
como una tormenta
de voy y vuelvo,
regreso y quedo,
marcho al fin.

Quiero creer que soy
un nombre en tu memoria,
el recuerdo imborrable por la historia,
un capítulo que amanece en el café.

Quiero creer que recuerdas
un verso olvidado por mí
en el torrente imparable de mi mano.

Todos se fueron y tú
has seguido el camino estrenado
por los pies que vinieron y no están.
Como ellos.
Igual.


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Querido diario:

Siempre digo que no espero nada de los demás, nada positivo. Negativo lo espero todo. Pero una tiene en el fondo esa ilusión de que al final, muy al final de este túnel en el que me encuentro, se abra una luz, una pequeña puerta, pese a mi pesimismo en todo lo que tiene algo que ver con el prójimo cercano o que se me aproxima.

Mi experiencia vital es que totalmente negativa. Siempre me sentí rechazada. Siempre tuve la impresión de que yo sobraba, que era algo así como esa invitada a la que se le da una invitación para acudir a la cena, pero se espera que no aparezca.

Cierto que no me importa. He aprendido a mirar al mundo que me rodea con la más absoluta de las indiferencias. No siento ni frío ni calor hacia los demás. ¿Para qué sentir nada si sé que les sobro, que estorbo como ese regalo que se le enseña a las visitas como lo más inadecuado que has recibido en tu vida? Sé que todos los que se acercan a mí es para usarme y cuando saben que no hay nada para usar, se van y me olvidan.

Pero en el fondo, muy en el fondo, mi afán de justicia por lo que a mí respecta sigue vivo. Esta sociedad está en deuda conmigo. Así lo siento y así lo digo.