NOVEDADES

Wednesday, February 20, 2008

El vuelo de la gaviota

Querido diario:
 
Sigo tan asqueada con la vida y con la gente, como de costumbre. Esta vida mía sin futuro ni presente es un asco. No vale la pena levantarse porque sabes antes de poner el pie fuera de la cama que ya te han hecho fracasar esos a los que tan bien les van las cosas, esos que te han cerrado las puertas, esos que te han quitado las oportunidades, esos que disfrutan con tu derrota impuesta por ellos. Odio al mundo. Odio a la gente. Odio a Dios.
 
Sí, odio a Dios por permitir este fracaso que no es mío, sino un fracaso impuesto por los otros, por esos que presumen de solidaridad, de catolicismos absurdos que se limitan al negocio de los mercaderes y de los amigos.
 
La vida sin dinero no es vida. Es un asco. Te das cuenta de que no eres lo que tienes, es decir, nada. Absolutamente nada.
 
Alguna tarde vacía miro con horror los manuscritos que se acumulan en carpetas de fabricación propia y me maldigo por no encontrar valor para tirarlos. Mis manuscritos nunca serán publicados en un libro, no porque sean malos sino porque nací con esta mala estrella que hace que le caiga a todo el mundo mal. Yo soy una especie de apestada, sobro en todos los sitios y lo tremendo es que ya no encuentro fuerza para imponerme como tenía antes.
 
Ayer iba a escribir una nueva entrada para mi nuevo blog y rompí dos veces el papel, cosa inusual en mí. ¿Para qué escribir? El fin del nuevo blog que me cerraron y volví a abrir era dar un pelotazo tipo "yo amo a Laura" y conseguir una columna en un diario escrito. Sería la última alternativa para poder vivir con dignidad. No me importaría escribir un artículo de derechas o de izquierdas, a favor de la Iglesia o en contra, monárquico o republicano, nacionalista o constitucionalista. A mí sólo me importa el dinero, ese Dios Money que conozco muy bien porque es el que paga la cesta de la compra.
 
¿Te asustas, querido diario? No te asustes. Yo soy un producto de la sociedad que me ha tocado, soy la consecuencia de las puertas que me cerraron y me siguen cerrando. Me he convertido en una mercenaria de las letras que busca un don Corleone que le pague un sueldo.
 
$$$$$$$$$$
 
Te daría mis lágrimas
para secar las tuyas,
con mi risa pondría
alegría en tus ojos,
mis brazos te daría
para que los hicieras
alas de tu triunfo.
 
Sigue volando gaviota.
Sigue volando ahora
cuando yo soy la paria
que canta tus penas
callando mi gloria.
 
Te daría mis dedos
para robar la suerte
de esos gavilanes
que te desean muerta
y hasta te daría
un rifle con un cebo
poniéndole metáforas
teñidas de veneno.



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