Navidad, ¡maldita Navidad!, con tanta hipocresía como azúcar nos das. Me aburren los deseos de dar felicidad cuando día a día te arrancan el manjar. Detesto los abrazos huecos de no se dar entre propios y raros extraños al besar. No aguanto que me digan felices fiestas ya porque no son mis fiestas ni nunca lo serán. ------------------- |
Thursday, December 30, 2010
Odiosa Navidad
Monday, November 29, 2010
¿Amistad? ¡Por favor!
Saturday, November 27, 2010
¿Buenos días?
Monday, November 15, 2010
G/C: Lo nuestro se acabó
Thursday, October 21, 2010
Mi nombre sin nombre
No soy yo. soy el personaje que me reinventa, un cuento que cuento, una equivocación. Ten fe al olvidarme leyendo los diálogos donde no ves mi nombre al leer el autor. Mis manos han sido un género y otro, la calma que narra, la rabia al narrar. Yo nunca estuve estando en las líneas que fueron surcando mi yo en otros yo. |
Wednesday, October 13, 2010
La vejez de los 18
anunciada en una cana prematura.
Le sonreí al espejo y me enseñaron
los gallos las patas del futuro.
Un dolor recorrió mi espalda
y acabó el París-Dakar en mi culo.
Alcé las cejas hacia las raíces
y surgió el campo de los surcos.
Me faltaba el código de barras
fijando el precio de mi rostro.
Friday, October 08, 2010
Un nuevo Premio Nobel: Vargas Llosa
A Vargas Llosa le ha tocado en la tombola sueca el premio gordo. Un Nobel es un Nobel, que se lo digan a Mr. Obama, el hombre premiado por buscar a tiros la paz en tierra afgana. Con el Nobel don Mario aumentará las ventas de sus obras acabadas más del libro que sale oliendo a manuscrito antes de Navidades. |
Tuesday, August 31, 2010
La familia es un infierno
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Thursday, July 22, 2010
Microrelato: Inmortal Dulcinea
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Monday, May 24, 2010
Relato: Pobres entre pobres
Isabel celebra su sesenta cumpleaños inscribiéndose en el INEM. La vida es así. En la cola de la oficina de desempleo conoce a un hombre de su misma edad. Se llama Mario y acaba de llegar procedente de Barcelona. -En Orense la vida es más barata. Se puede vivir con 700 euros. -Yo tendré que vivir con 400 euros. Trescientos euros me los llevará el alquiler y me quedarán cien euros para comer. -Mal asunto. -Sí -asiente Isabel-. Tendré que comer menos. Inscribirse en la oficina de desempleo es tarea complicada. Isabel se cansa de cubrir impresos. -La llamaremos cuando le encontremos un empleo acorde con su perfil -le promete una funcionaria. -Gracias. A la puerta de la oficina la está esperando el parado Mario. La invita a comer. Isabel lo piensa un poco. Aceptar una invitación de un desconocido no le parece correcto. Mario bien podría ser un delincuente y ella no quiere verse envuelta en asuntos turbios. Por otro lado, piensa que la invitación del desconocido Mario le ahorra un plato de arroz para la cena. Acepta. Mario le cuenta su vida camino del restaurante. Se casó con treinta años, tuvo dos hijos, y a los cuarenta firmaba el divorcio. -Mi ex se quedó con la casa, los niños y la cuenta de ahorros en -¿No volviste a enamorarte? -le pregunta Isabel. -Las mujeres no se enamoran de mí. Soy pobre. Isabel sintió que le tocaba el corazón. De ella tampoco se enamoraban los hombres. Cuando era joven preferían a sus amigas; más guapas, más altas y más simpáticas que ella. Con más años fue sacando de sus planes el matrimonio y la maternidad. Su destino era la soltería eterna. -Ya llegamos -le dice Mario. -¿Y dónde está el restaurante? -Ven conmigo. Mario la toma de la mano y la lleva hasta un portal cochambroso. -Las cocineras me permiten entrar por la cocina -Mario le guiña un ojo-. Son muy buenas conmigo. Isabel no cree lo que ve. La cocina le parece más o menos normal, pero el comedor no se puede decir que sea de un restaurante decente. Todos los mendigos de la ciudad llenan las mesas. Isabel reconoce a una viejecita que pide a la puerta de la iglesia de su barrio. También están unos rumanos que suelen pedir limosna delante del supermercado. ¿Y aquellos no son los vecinos del 3º? ¡Claro que son! Isabel se suelta de la mano de Mario y sale del comedor. Prefiere pasar hambre entre sus cuatro paredes alquladas a comer con aquellas compañías. Mario se encoge de hombros y toma asiento en la mesa que comparten los vecinos de Isabel con la mendiga de -¿Otra vez pollo con fideos? Hay que joderse. Los percebes son caros. Nadie habla. Los vecinos de Isabel se lanzan a los platos a medio llenar de fideos. El rumano come con más calma. Mario empieza a comer por el pollo y deja los fideos para el final. -¿No hay pan? -le pregunta a la camarera del comedor social. -Dios no nos ha dado hoy pan suficiente -le contesta y se va a servir otra mesa. En su casa, Isabel come un bocadillo de mortadela barata. Dios le ha dado pan suficiente para un día más. |
Wednesday, May 19, 2010
Relato: Hacienda no podrá conmigo
La peluquería es impecable. Laura abre la puerta y se deja caer en un sillón, que hace tres meses estuvo en el salón del 4ºA. Tiene delante tres mujeres, una niña y una adolescente. -¿Mucho trabajo, Laura? -le pregunta la peluquera. Laura asiente. Estuvo toda la mañana preparando comidas para los viejos del barrio. Esta noche irá a dormir a la casa de la vieja del edificio de la esquina. No es que pague mucho la pobre mujer, pero con los diez euros que le da casi tiene para una bombona de butano. Mañana llevará al colegio a los hijos gemelos de la nueva vecina. Otros cinco euros que gana. Suspira cansada. Le echa mano al ¡Hola! y vuelve a suspirar. ¡Qué bien viven los famosos! Se casan, se divorcian, tienen hijos, operan la nariz, ponen más pecho... Laura daría media vida por vivir en la casa de Isabel Preysler y salir en un reportaje rodeada de hijas pijas. Entra una nueva clienta. La peluquera la mira nerviosa. No la conoce y vete tú a saber si trabaja en hacienda o es una chivata de esas que te jode el negocio. -¿Qué quiere usted' -Un tinte. La peluquera le indica que tome asiento. La atenderá pronto. Tiene dos clientas en el secador, su hija la leva la cabeza a la adolescente, la niña está negociando con su madre el corte de pelo. -Me dijeron maravillas de su peluquería -comenta la nueva-.Por eso estoy aquí. -¿Quién le habló de mí? -La señora Pepa. Yo soy su sobrina, la de Madrid. -No tiene acento. -Es que soy muy gallega. Laura sigue entreteniéndose con el ¡Hola! Piensa que su hija bien podía hacer como Belén Estaban: tener un bebé de un torero y vivir del cuento. No importa que sea auntitaurina. Belén Esteban, que ella sepa, no es aficionada a los toros. -¿Conoce usted a algún famoso? -le pregunta a la nueva. -Los veo en la tele. -Pero ¿no los conoce en persona? -se sorprende Laura-. ¿no los conoce viviendo en Madrid? -Pues no. La peluquera vuelve a pensar que la nueva es inspectora de Hacienda. Doña Pepa nunca le habló de una sobrina madrileña. -¿Cómo está su tía? -Muy bien. -Este verano estuvo muy malita, la pobre. La cuidaba una vecina que ya no vive en el barrio. -He venido para llevármela a Madrid, a una residencia. -Aquí también tenemos centro de día -intervino Laura-. Mi vecina de abajo cuida ancianos que no dan mucha lata. A su tía no la cuida porque está loca. -Sí, ha perdido un poco la cabeza, como todos a su edad -asiente la sobrina. Dos días después, la peluquera tenía un motivo para perder la cabeza: dos inspectores de hacienda entraban en su local sin rotular. -Ya sabía yo que aquella era de hacienda -explotó-. Pues miren, señores, no soy la única en ganarme la vida a mi manera. Laurita tiene un catering montado en la cocina de su casa. Amelia hace camisas Carolina herrera con una vieja máquina de coser, Antonio va con su esposa a fregar portles en un coche que pone Limpiezas Brillo, Rosa alquila todas las habitaciones de su casa salón incluido y ... -Usted comete un delito -insiste un inspector. -¿Y los demás? -Los demás no importan. -¿De qué voy a vivir? Los inspectores marchan. La hija de la peluquera barre el suelo con la indiferencia de los perdedores. -Mañana iré por las casas vendiendo cremas y colonias -decide la peluquera-. Hacienda no podrá conmigo. |
Monday, May 10, 2010
El fantasma de Adán: poesías
1 Ya no me duelen tu adiós ni el suyo porque con los dos construí mis torres. De aquellos ladrillos salté a la copa de un árbol de arena y aquí estoy reinando en las hojas. Él fue un suspiro en en mes de enero; tú, cariño mío, respiro de invierno. Entraste con prisas, saliste corriendo llevando tu vida al barrio Me Muero. 2 Naturaleza marrón, amaneceres. No hay un pájaro, faltan los peces, gatos y perros están en huelga. Busco a Adán y no lo encuentro. Dime, Dios mío, si yo soy Eva. Adán no está y su fantasma dicen que ha muerto.
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Wednesday, April 21, 2010
Relato: El hermarno rico del hermano pobre
Mi cuñado es un triunfador. Todo negocio que inicia es un éxito. Empezó su carrera empresarial en la pequeña mercería de mi suegra. La facturación de la mercería se multiplicó por cinco con él detrás del mostrador despachando bragas y medias. Un día apareció un comprador para la mercería. Mi suegra no quería vender el local, pero mi cuñado la convenció: era el momento de dar el pelotazo. ¡Vaya si lo dio! Consiguió dinero para comprar tres pisos. Mi suegra estaba encantada con un hijo especulador. Su otro hijo, mi pobre esposo, siguió en el paro mientras su hermano triunfaba con una inmobiliaria, una cadena de cafeterías y varias gasolineras. Un hermano rico siempre tiene un hermano pobre. ------------------- |
Friday, April 09, 2010
Yo no vivo del aire
Diario: Me encanta la gente del gratis total. Entras en una web, ves que tiene publicidad y no se te ocurre darle un click o inscribirte. Cuidadito, no vaya a ser que hagas rico al autor o autora. En Internet todo es gratis. Los que escribimos debemos ser potentados o vivir del aire, que viene a ser lo mismo. Todo es gratis. También debería ser gratis la ropa, el calzado y, por qué no, la comida. Deberíamos entrar en el supermercado y servirnos sin tener que pasar por caja. Deberíamos ir por la carretera, ver un palacete como el de Jaume Matas y entrar como si nuestro fuera. Todo de todos. Los internautas imbéciles han puesto en marcha el comunismo que no consiguieron poner en su día ni los rusos. ¡Qué viva la gratuidad! ¿Y la solidaridad? Ah... ésa no existe. Antes de inscribirnos para que el pobre escritor o escritora cobre una humilde comisión nos abrimos las venas. Estoy hasta el culo de que la gente lea lo que yo escribo en varios blogs sin pasar por caja, es decir, sin comprar los productos que publicito o inscribirse en un maldito concurso o encuesta o lo que demonios sea la puñetera publicidad. Estoy tan cansada que me gustaría poder inscribirme en la SGAE y cobrarles a todos. Yolanda Smith ------------------------ Compra o inscríbete |
Wednesday, March 24, 2010
En recuerdo de Juan el Fantasma
1 No, no me lo digas. No quiero tener un fin uniendo sus cartas a las mías. Él existe. Está leyendo mis versos, buscando mis dedos entre poesías, cogiendo mi mano en el parecido que le encuentra al párrafo con mi voz escrita. Él existe. Mi muso... existe. 2 Somos amantes de papel en un palacio rosa donde canta Sabina. Tarareas para mí canciones hasta arrancar mi pena de todos los rincones. Me quieres y no sé entender que ames a quien llora, lamenta, se enfada, vive subida al tren de tantas decepciones. Te quiero y no le pongo nombre a este sentimiento hasta que Dios te roba. Mi amante de papel, ¿Dónde estás ahora?... Seguiré escribiendo para quien me adora. 3 Te busco en las letras que escribió Sabina sin pensar en nosotros. Te busco en la serie del médico doctor House pese a que yo detesto el olor a dolores. Te busco en tus cartas porque no le perdono al reloj de las horas que parara tu rumbo. Te busco en Mr. Google donde tú rebuscabas las huellas de mi nombre. 4 Te busco, amor mío, en el fantasma vivo que ronda mi poesía. Te busco en un lamento que huye de mi boca, en lo que no te dije, en lo que hemos perdido. Te busco en la ganancia de quien tuvo la dicha y no supo que el vaso era tu frágil vida. Te busco en el pasado de los meses perdidos. Quisiera poner hoy al ayer que ha prescrito. |
Friday, March 12, 2010
La compañera indeseada
Querido diario: La depresión es una compañera que no pide vez para visitarte, ni llama a la puerta antes de entrar en el salón. Llega como un vendaval: sin avisar, y te baja el ascensor hasta el sótano de golpe. De la depresión sales echándole imaginación a la vida. ¡Fuera tristeza! Ocupas tu tiempo, haces cosas, no dejas huecos libres. Ella marcha, pero volverá. ¡Qué vuelva! Ya sabes como echarla de tu cabeza. Ya sabes que debes llenar las horas del reloj con horas de actividad. Ya sabes que te desenredas de su red de araña echándole imaginación a la vida. |
Friday, February 19, 2010
Microrelato: Regalos de moribundo
No quedaban libros en la casa del tío Arturo el día de su último adiós. El tío había repartido su colección de clásicos entre sus amigos. Lo quisieran o no, todos aceptaron como recuerdo un viejo libro lleno de notas en los márgenes y subrayados que les entregaba el agonizante.
El tío tuvo su recompensa en el funeral: el sacerdote, agasajado en su día con "El Quijote", lo recordó como un hombre culto, apasionado por la literatura clásica y digno heredero de Alonso Quijano.
-¡Yo fui su Dulcinea! -gritó una vecina con la cabeza perdida, la pobre.
No pudimos evitar reírnos. Mi tío Arturo había conseguido lo que siempre quiso: ser despedido con una sonrisa en los labios de sus seres queridos.
Thursday, February 04, 2010
Microrelato: El cojín rojo
Adela despertó incómoda. Notaba una dureza debajo de su espalda. El colchón, pensó, ya se ha estropeado. Desde que China se ha convertido en la fábrica del mundo, la calidad de todos los productos se ha reducido y sigue reduciéndose. Estamos en la economía del despilfarro: lo compro, lo uso, lo tiro, lo vuelvo a comprar...
Se incorporó. No se atrevía a buscar el muelle suelto del colchón flex. Otro gasto. Se llevó las manos a la cabeza en un intento inútil de paliar el dolor de cabeza que le causaba un gasto extraordinario en su precaria situación económica. ¿Cómo iba a comprar un colchón nuevo? Con manos temblorosas ordenó sus desenmarañadas greñas rubias. Después, rebuscó el muelle salido y lo encontró.
Era un original cojín rojo con manos de tela que pedían un abrazo. En una cara tenía un post in.
Te quiero.
Adela sonrió. Su marido nunca olvidaba el día de San Valentín.
Wednesday, January 27, 2010
¿La verdad? ¿Qué es la verdad?
Me llama mucho la atención lo propensa que es la gente a creer todo lo que lee en Internet. Escribes una poesía inspirándote en otra persona y creen a pies juntillas que estás escribiendo una vivencia tuya. ¡Por Dios! Yo soy una trovadora. Mi vida no daría para tanta poesía como he escrito y sigo escribiendo. Además mi vida no es muy interesante. A los escritores, también a los aficionados, nos gustan las vidas ajenas que son para nosotros inalcanzables. Tenemos mucho de actores. yo si estuviera contenta con mi vida, si fuera feliz, seguro que no escribiría ni la lista de la compra. Me iría de compras a golpe de capricho, sin mirar los precios y sin calcular la cantidad a gastar. Eso sí que es la felicidad: tener dinero para ser libre, porque no nos engañemos, la libertad sin dinero es como la comida sin sal. No sabe a nada. Bueno, sí; sabe a desesperación. En Internet es facilísimo hacerse pasar por otra persona, por un personaje. Siempre encuentras crédulos. Debe ser porque creen que eres como ellos: un espejo de sí mismos. |
Wednesday, January 20, 2010
Aquella Yolanda
Tendría que empezar escribiendo "querido diario" y acabar con una poesía triste, como son últimamente mis poesías, pero no me da la gana de hacerlo. Mis poesías ya las leen en otros blogs, uno de ellos con los comentarios abiertos, y lo de "querido diario" hasta a mí me suena cursi. Es bueno cambiar, hasta en personaje. Una persona que es siempre la misma aburre y se aburre de representar el mismo papel. Los cambios son la pimienta de la vida. A mí me gusta cambiar. Un día soy cascarrabias, otro día me dan ganas de abrirme las venas, otro ando de fiesta desde que me levanto, y no faltan tampoco los días en los que cambio según van pasando las horas como una tormenta que saluda la mañana y se va dejando un cielo libre de nubes. Así soy yo. ¿Yolanda? ¿Qué más da? Yo o Yolanda o la que inventa esto. No quiero hoy hablar de mis muchos inventos. Son muchísimos. Me invento y reinvento constantemente. |
Friday, July 31, 2009
Amando en verso
Querido diario: Hace tiempo que no escribo en este blog debido a mis muchas ocupaciones que son algo así como un puñado de negocios ruinosos que me dan de comer más mal que bien. No quiero hablar de eso. Este blog fue abierto en su día para patalear, para decir todo lo que nunca digo, para dejar plasmados tantos pensamientos que no expreso a viva voz. Si opinas, te ganas un montón de enemistades. Yo ya hago enemistades callada. Si dijera todo lo que pienso, mi infinita cifra de enemigos dejaría corta la multiplicación de los panes y los peces. Me detestan y lo sé. Creo que es algo que ya tengo asumido. Nunca cambiará. Sólo puedo engañarme o asumirlo. Hay personas que les caen bien a todo el mundo, suelen ser tontas, las hay que tienen un número similar de amistades y de enemistades, son los normales, y después estamos los bichos raros, poquitos, que le caemos mal hasta al agua del grifo. Ayer escribí este poema que hoy cuelgo en este blog y que también anda por algún otro sitio. Me llamaron ésa. Así, sin cortarse, para que yo lo oyera. Ésa. ¿Te das cuenta, diario? Ya ni siquiera se dignan a referirse a mí por mi nombre. Me sentí como cuando estás en una cola y la persona que tienes detrás empieza a empujarte intentando quitarte el espacio vital al que todos tenemos derecho. Ésa. Es una pena que yo sea tan rencorosa. La persona que se refirió a mí en esos términos no sabe lo guardadito que se lo tengo. Soy de las que pasa factura. $$$$$ Un día desperté y no tenía nombre; era una cara, un cuerpo, el silencio... No tenía nombre. Seguí despertando al oír el nombre tirado en dos sílabas: ésa, como si yo fuera una mala cosa. |
Thursday, May 28, 2009
El despertar de Eva
Querido diario: No sé hasta cuando me inventaré y me reinventaré. Me sorprende a mí misma encontrar una nueva idea para poner en práctica hasta el punto de que no me reconozco. Cuando entro en Internet dejo de ser la pobrecita que todos desprecian. Soy otra. Un ciclón que no cesa de reinventarse. Muchos se caerían de la silla si le pusieran cara a Yolanda Smith. Lo único cierto son mis poesías, mis relatos; y ni siquiera eso es una verdad para las paredes que me rodean encerrándome en una prisión. Para ellos soy una mierda. Casi me lo han hecho creer a fuerza de cerrarme las puertas, decirme tú sobras, aquí ya tenemos gente para eso, eres anoréxica y otras lindezas por el estilo. Esa es la sociedad real que me rodea, que conozco, que he conocido. Por eso soy canalla cuando entro en Internet y me invento miles de nicks. Sé que mi destino, más pronto o más tarde es el suicidio. Nadie me quiere. $$$$$$$$$$ Ha amado hasta el divorcio impuesto a un Adán creyente, después se fue pidiendo la custodia de Abel, su Abel. Un puñetazo en las nubes le tiró una sentencia de dos hijos, la condenó a la cadena del trabajo, la hizo esclava del salario injusto y los horarios a ella, a Eva. Respondió alargando la sonrisa desde un lunes a un sábado, pintando los labios con pimienta abrazando la pancarta del amor. Respondió prestando manos cenicientas, dejando un sueño en el balcón, subiendo los pies a los tacones, comiendo la ira con salmón. |
Monday, May 25, 2009
Amor en tiempos de crisis
Querido diario: Estoy que le pegaría un grito al primero que me encontrará por delante. Bueno, no al primero, sino a uno que yo me sé y a unas cuantas que también me sé. Pero es mejor callar. Toca callar, morderse las uñas y aguantar el tirón. Me digo que quien resiste gana. ¿Gana? Yo no gano ni resistiendo, ni tirando la toalla, ni explotando, que es lo que me pide el cuerpo en este momento. No gano y no es mía la culpa. La culpa es de esta sociedad injusta que siempre me pone la zancadilla y me tira mis torres al suelo. ¿Por qué no me dejarán vivir en paz? Cuando encuentro un sitio para ganarme la vida, vienen a jodérmelo, y las alternativas simplemente no existen. Muchas veces digo que soy una paria y no es una exageración. Es la definición que más se acopla a mi mísera existencia. Yo tendría que vivir como una reina, lejos de preocupaciones de supervivencia. Pues no, señor, aquí me tienes contando hasta los céntimos, cabreada, furiosa. Debe ser mi destino, o no lo es, o ya no sé qué demonios es esta zanja de la que no salgo; de la que no me dejan salir. La vida es injusta. Esta sociedad es injusta. Dios es injusto. ¿Dios? Vete a saber si existe o es un cuento como los míos, que tienen de única verdad que yo los escribo y punto. Estoy harta. Tengo la sensación de haber quemado ya todos los cartuchos. La publicidad sigue sin funcionarme como yo quisiera. Ojalá pudiera asociarme a la SGAE a ver si quitaba un sueldo todos los meses para vivir decentemente, pero allí sólo quieren a los cuatro enchufados que sacaron un disco hace siglos y ahora viven como reyes. Estoy harta, harta, ¡harta! Tan harta estoy que me pregunto qué demonios hago yo aquí; para qué he venido yo a este mundo en el que les sobro a todos. $$$$$$$$$ Abrázame como cuando eramos clase media. Tengo frío bajo esta luna que dicen de Valencia. Abrázame hasta hacerme olvidar a la señora Pobreza. Tengo miedo ante el rostro de un plato huérfano. Abrázame hasta hacerme soñar con un gran banquete. Tengo miedo al mirar la despensa y encontrarle los huecos. Abrázame como cuando el Primer Mundo era nuestro. |
Saturday, May 16, 2009
Relato: Los okupas
Se asomó al balcón temerosa. Podían ser los dueños, unos amigos, hasta podían ser unos policías de paisano la pareja que se apeaba del automóvil. Tumbado en un sillón tapizado con piel estampada, Mariano jugaba con un puro apagado, ajeno a toda preocupación. -Ven aquí, nena, somos okupas. -Parecen novios -musitó Elena. -Quienes? -La pareja del coche azul. Están mirando la casa que se vende, la de enfrente. -Unos tontos -Mariano tira el habano a la mesa y prosigue-. Papá, mamá, dos niños, canario y perro, más la tía Hipoteca. Prefiero nuestra vida, nena. Me gusta ser okupa a mi aire. Vamos por la vida sin equipaje. Mírate, nena. Te has vestido con ropa de alta costura, te maquillaste con las pinturas de esa mujer de las fotos, calzaste sus zapatos. Y a mí aquí me tienes en plan señor. ¿Sabes lo que cuesta el traje que llevo? ¡El sueldo anual de un mileurista! Elena se estremece. ¿Y si los pillan? ¿Cuántos años de cárcel les caerían? Llevan cinco años viviendo a salto de casoplón deshabitado. En una ocasión tuvieron que salir de madrugada pitando porque llegaron los dueños y no era el caso de enfrentarse. Mariano no quería problemas. Siempre fue un hombre pacífico. -¡Vienen hacía aquí! -exclama Elena, asustada. -Querrán información sobre la casa en venta -aventura Mariano-. Voy a recibirlos, nena. Hace tiempo que no me relaciono con mortales comunes y me apetece hablar con un hombre dispuesto a hipotecarse. Les abre la puerta al primer timbrazo. El hombre, de cerca, suma unos cuarenta años y la mujer se ve igual de joven. -El cartel dice que aquí dan información sobre la casa. ¿Cuánto cuesta? Mariano los invita a café. Les cuenta que la casa la venden para pagar la residencia de sus viejos. -Nos cuesta un riñón. -Yo cuidé a mis padres en casa. -Mis viejos son difíciles de cuidar, amigo. Siempre discuten con mi mujer; no se entienden. -¿Están casados? -pregunta la joven-. No llevan ustedes alianzas. -Tratadnos de tú, por favor. Sí, estamos casados. Las alianzas las guardamos en la caja fuerte del banco-. Mariano baja la voz-. Son de oro blanco con diamantes incrustados. Elena lo deja hablar. Ella sonríe y calla. Casi se le escapa una carcajada cuando Mariano invita a la pareja a probar la casa. -Disfrútenla gratis un fin de semana. Después me cuentan. La pareja acepta. Un día llegan con un monovolumen lleno de chiquillos y se instalan. Mariano les da la bienvenida, permite que le presenten los seis hijos que han tenido en ocho años de feliz matrimonio, acaricia un perro que traen, les da la enhorabuena cuando el padre le confiesa la llegada del séptimo hijo para agosto. Esa noche quienes llegan son los dueños de las dos casas. Mariano y Elena marchan con lo puesto. -Deberíamos haber robado un coche. Estoy cansada de andar -se queja Elena. -No nos hace falta. Pronto encontraremos otra casa para disfrutar -contesta Mariano. Cuando suben al tren en un apeadero próximo, oyen las sirenas de la policía. Parece que van a detener a los otros okupas. |
Tuesday, May 12, 2009
Amando en verso
| Querido diario: Estoy cansada, harta, aburrida de esta vida absurda en la que sólo eres algo si tienes dinero. Todas mis ideas acaban en nada. Ni subo ni bajo. Estoy en la entreplanta de un acantilado del que no hay forma humana de salir. El dinero lo es todo. Es la felicidad. Con dinero te respetan, te admiran, te hacen la pelota aunque en el fondo te detesten. Eso es a lo que yo aspiro: a tener dinero para sentirme segura, para no temer que me falte el plato de comida o la ropa, para no hacer números para ver si me llega el presupuesto para los recibos o tengo que sacar unos euros de otra necesidad. La vida sin dinero es un asco. Lo digo yo que sé mucho de necesidades. Lo digo yo que estaría dispuesta a hacer cualquier cosa para alcanzar el paraíso. $$$$$$$$$$ Hoy me corre y me recorre como un río la nostalgia. No resisto el reloj y me sobra el calendario. Esa foto que me mira es mi cara menos años. Una niña a mi espalda se me clava de retrato. De la radio encendida salen voces que me amargan el sabor de una manzana. Yo existo y no encuentro hoy mis pasos. |
Wednesday, April 22, 2009
Mi don Juan
Querido diario: Ando liadísima en mis nuevos proyectos que no sé cómo sacar a flote o, mejor dicho, sí sé que salen pero no sé si flotan lo suficiente como para llegar a la costa. Mi problema es lo que decía Galbraith: el único que tienen las personas pobres, tener más dinero y punto. El dinero solucionaría todo. Lo tremendo es que no consigo dar con el método que me haga rica de una vez, aun estando dispuesta a casi todo. Sigo escribiendo, más para mí que para los demás. ¿Por qué voy a andar regalando a cambio de nada? Lo justo sería que la gente pagara mis poesías y mis relatos. Estoy segura de que hay personas que me leen que están forradas que podrían esmerarse más a la hora de colaborar con la publicidad que tienen mis blogs. Seguro que alguno o alguna piensa que pongo publicidad para decorarlos. La gente que no tienen necesidades pecuniarias tiene ideas muy extrañas. Les parece que lo importante es el amor. ¡Menuda tontería! Sin dinero no hay amor, ni amigos, ni respeto, ni nada de nada. Sólo puedes sentirte una persona digna cuando tienes una cuenta corriente recibiendo euros en abundancia regularmente. $$$$$ No sé si me recuerdas o has olvidado a tu princesa, la que jugaba con dos muñecas, tenía bruja, también niñera, no le faltaba la cocinera, los suegros eran como los Reyes Magos por padres de un Heredero. Pasó el tiempo, no mi recuerdo, porque me olías como el ramito de violetas. Yo no sabía si don Juan era hombre pasado o pretendiente. Imaginaba tantas respuestas a mis preguntas, a mis sospechas, y fui creyendo como una atea en tu existencia hasta quererte. Quiero pensar que hoy ya vuelas sobre las rejas de tu tristeza y te abrazas a la certeza del quiero y puedo echar los brazos hacia la puerta. |
Friday, March 20, 2009
Amando en verso
Querido diario: ¡Por fin una buena noticia! Salir de donde no estás a gusto es motivo de celebración. He aprendido. Donde hay un chivato calumniador es mejor no estar porque, en vez de ganar, pierdes. Hay otros sitios donde sacar unos euros para completar mis pobres ingresos. Yo siempre he sabido buscar, reinventarme, cabrearme, salir de mis cabreos. Yo soy Yolanda Smith y tantos otros nicks que casi pierdo la cuenta. Me cuesta reconocerme en el nombre del Registro Civil. ¿Qué hay en mí de aquella pobre inocente? Nada, absolutamente nada. Este es un blog para darle rienda suelta a mis cabreos, para decir que el mundo es un asco, para ganarme enemistades. Sé que muchas de las opiniones expresadas levantan ampollas. Es lo que pretendo: molestar, ser incorrecta. Por eso no voy a modificar el post anterior. Me parece absurdo censurar lo que escribí en un momento de cabreo porque las verdades más grandes las dice la gente cuando está indignada. $$$$$$ Allí estabas tú, en las margaritas, anunciando un soplo de alegre primavera. Sacudí mi tristeza y sonreí por decreto, me obligué, insistí, y lo fui consiguiendo. Bastó una flor vestida con pétalos para sentir tu beso en mi aliento. Debía continuar, seguir, no hundirme, volver a volar, seguir el camino. |
Saturday, March 14, 2009
Amando en verso
Querido diario: No hay buenas noticias para mí, cosa normal. Mi filosofía de vivir y dejar vivir me va a costar un buen puñado de euros. En fin... los pobres solemos ser generosos; estamos acostumbrados a pasar hambre, a ir vestidos con harapos, a no tener esos tres euros libres para comprar un nuevo bolso en los chinos o diez euros desocupados para adquirir las botas negras que llevo viendo toda la semana de rebajas y que me vendrían de perlas para sustituir las botas que llevo hoy puestas. Esa es mi verdad: soy pobre, soy una paria. Y mi verdad se completa diciendo que siempre aparece alguien para joderme más de lo que ya me jode la vida. Esta vez me han puesto al borde del abismo. Sólo pensarlo hace que se me crucen los cables. ¿Cómo voy a llegar yo a fin de mes ahora?... ¿Fin de mes? ¿He dicho fin de mes?... Me veo otra vez sin dinero para pagar el bus, andando hasta acabar con los pies, comiendo arroz solo durante meses hasta que vuelva a encontrar otra fuente de ingresos, sin poder comprar ni una barra de labios,... ¿Y los recibos? ¿De dónde voy a sacar dinero para pagar los recibos? Tengo ahorrado para recibos de unos meses y por mucho que ahorre, por mucho que esté sin calefacción, que apague todos los aparatos eléctricos, que evite encender las luces acostándome cuando cae la noche,... Es para matarse. Sí, es lo que debería hacer: suicidarme de una puta vez. Y lo haré si no consigo ingresos en un mes o dos. Me niego a volver a aquella pobreza. Guardaré el importe de los barbitúricos y, cuando vea que no hay para más, me los tomaré y ¡a dormir eternamente! Esta vida no merece la pena. Me han quitado las ganas de luchar justo cuando empezaba a salir del pozo. ¿Por qué no me dejarán vivir en paz? Pues no. Hay que hacer justicia. Algo has hecho mal. ¿Y qué ha sido? ¿No le has cedido el paso a una ancianita millonaria? ¿No le hiciste una reverencia a un señorito pijo? ¿Te olvidaste de darle los buenos días a ese imbécil trajeado? Posiblemente. Ése es mi pecado: la falta de humildad con los ricos. Yo soy una paria aristocrática, de las que levantan la cabeza y miran por encima del hombro de su pobreza a los beneficiados de la sociedad opulenta, y eso no se perdona. Seguiré siendo como soy porque hace años que he elegido vivir de pie y no de rodillas. Me da igual. ¡Enteraros! Me importáis todos una mierda. Sí, sí, tú también, que ya sé que lees mi blog y no le das un click a la publicidad ni por compasión. Tú también disfrutas con mi pobreza. Te imagino meapilas, con mucha caridad cristiana hipócrita y con una gran opinión de ti mismo. Me das asco. $$$$$$$$$$ El brujo cazador huele mis pasos, le pone precio a mi trabajo, quiere el fin de mi contrato. Acaba divirtiéndome su carrera de obstáculos. No sabe el pobre brujo lo alto que yo salto. Persigue mis kilómetros, olfatea las plantas, le reza al demonio, maldice al que manda. Se hace cuatro cruces cuando cruzo la sala, asoma una ceja a mi nómina escasa, calienta los oídos del jefe cotilleando. El brujo cazador no caza y es cazado como un confesor sobrado de pecados. |
Thursday, February 26, 2009
Amando en verso
Querido diario: Como siempre, para no variar, he vuelto a caer en desgracia. Siempre aparece alguien para quitarme el pan de la boca. Motivos me dan para odiar a la humanidad entera. Esos cabrones... Aquí lo puedo decir, este es mi blog, de aquí nadie me echa, nadie puede ir al jefe a decirle que no me pague, nadie puede darme un codazo para meter a la prima o a esa novia que conoció anteayer en una noche de botellón y rosas. Aquí mando yo. Aquí escribo lo que me sale de las narices. Aquí puedo escribir veinte posts en un día si me apetece. No soy becaria, soy la dueña de mis miserias y de la grandeza que me pisotean. Sé que tendría que ser diplomática, ponerme una sonrisa postiza, hacerme la sueca, no romper las uñas naturales en este teclado que no es mío, aguantar. Así funciona la sociedad esta. Pero yo no funciono así. Me arde dentro la ira, llevo un incendio en el pecho desde hace meses. No perdono. No perdono porque robar a un pobre es un pecado. No perdono porque decirle al jefe que no le paguen a un empleado es un delito. No perdono porque ir de ser libre de pecado no lo resisto. Soy de las que no olvido una ofensa ni perdono una zancadilla. La venganza se la dejo a Dios, como siempre he hecho. Dios nunca me ha defraudado a la hora de tomar venganzas. Siempre le pasó factura a los que me hicieron la vida imposible. Más pronto o más tarde, les fue "regalando" calamidades. No tengo prisa. Que cada palo aguante su vela. Una vez me dijeron que tenía algo de bruja. Es cierto. Mi sexto sentido nunca falla. Siempre he descubierto a los que me ponían la zancadilla, a los que me negaban un trozo de pan, a los que me robaban hasta el bocado (ganado con tanto sufrimiento) de la boca. Y siempre, como decía, le he dejado la venganza a Dios. Yo con mis miserias hago jardines. Por eso escribo tanto, por eso me dejo los dedos en un teclado que no es mío, por eso sigo y sigo y sigo. $$$$$$$$ Me hunde el peso de la vida en la balanza. En un platillo yo caigo, en el otro me levanto. Subo las manos al techo, bajo del techo la lámpara, una palabra en hebreo se cuela por mi garganta, rebota una gallina su blancura en mis brazos, la leona ruge dentro con los dientes agrietados. Explota la selva entera, mis dedos lloran vocales, se acerca el demonio a tentarme con venganzas. Tiro la última moneda y sale un Dios con cara. Toca seguir poco a poco, paso a paso, palmo a palmo. |