Criadas y señoras, de Kathryn Stockett, es una novela que te atrapa con una trama sencilla ambientada en el sur de Estados Unidos durante los años sesenta, una época marcada por acontecimientos históricos tan relevantes como el asesinato del presidente Kennedy o la lucha de Martin Luther King por los derechos de la población negra.
La trama gira en torno a la vida de una joven llamada Eugenia, conocida como Skeeter, que se ve obligada a encontrar un marido adecuado y formar una familia, tal y como establecen las costumbres de una sociedad muy tradicional. A través de ella conocemos a Aibileen y Minny, dos criadas negras cuyas vidas son muy diferentes de la de nuestra protagonista. Skeeter decide escribir sobre ellas y sobre la realidad que viven, algo que acabará cambiando la vida de las tres mujeres.
Aibileen ha tenido que enfrentarse a la pérdida de su único hijo en un accidente. Es una mujer cariñosa y amable con los niños que cuida. También destaca por su religiosidad y por saber leer y escribir, algo poco habitual entre las mujeres negras de aquella época.
Muy diferente de la sensatez de Aibileen es Minny, una mujer impulsiva que habla antes de pensar lo que va a decir. No es feliz. Su marido tiene problemas con el alcohol y la maltrata. Además, ha tenido que sacar adelante a varios hijos en unas circunstancias muy difíciles.
Las tres mujeres son sumamente interesantes, pero quien más me llamó la atención fue Eugenia, conocida como Skeeter, el apodo que le puso en su día su hermano. En la novela aparece como una mujer independiente, capaz incluso de realizar labores agrícolas en la pequeña plantación de algodón propiedad de su familia. Sin embargo, lo que realmente le gusta a Skeeter es escribir.
Consigue que la acepten como colaboradora de un periódico local, donde empieza a escribir una columna sobre consejos de limpieza. Pero ¿cómo puede escribir sobre un tema que desconoce? Para resolverlo, recurre a la bondadosa Aibileen. Así es como la autora va relacionando a los personajes femeninos principales y construyendo entre ellas una relación basada en la amistad y la confianza.
La trama está muy bien hilvanada. Todo encaja y la autora no deja cabos sueltos. De la columna del periódico local pasamos al deseo de Skeeter de escribir un libro. ¿Sobre qué? Sobre la vida de sus amigas, las criadas negras, y sobre las experiencias que viven en una sociedad marcada por la segregación racial.
Estamos ante una novela muy realista. Abundan los detalles de la vida cotidiana de las protagonistas, las referencias a la sociedad a la que pertenecen y sus costumbres. La autora nos presenta todo ello con ciertos toques de humor que, en más de una ocasión, consiguen arrancarnos una sonrisa y hacen que la lectura resulte todavía más amena.
Leí el libro después de ver la película y tengo que decir que me gustó más la novela. Me parece que el libro refleja mejor la sociedad sureña y que su crítica resulta más mordaz. Además, la historia se enriquece gracias a que está narrada desde la perspectiva de distintos personajes.
Es una novela fácil de leer. La autora utiliza un lenguaje muy coloquial, cercano y natural, pero no se priva de reflejar las distintas maneras de hablar de sus personajes. Así, queda plasmada la forma de expresarse de la población negra de Estados Unidos frente al vocabulario más cuidado de algunos personajes blancos. Este recurso contribuye a dar mayor realismo a la historia.
Criadas y señoras es la primera novela de Kathryn Stockett y, sin embargo, no lo parece. Más bien da la impresión de ser obra de una escritora ya consagrada. Es una novela que va de menos a más y mejora a medida que avanzan las páginas. Cuando llegué a la mitad del libro, ya no pude soltarlo hasta el final. No quería perderme el desarrollo de los acontecimientos ni saber qué iba a suceder con cada uno de los personajes.
Tampoco falta el misterio. No es excesivo, pero aparece en la dosis justa para mantener el interés y hacer que te preguntes cómo se resolverá una determinada situación o qué consecuencias tendrá cada acontecimiento.
También me llamó especialmente la atención la manera en que Kathryn Stockett aborda el racismo. La autora muestra, desde una perspectiva cercana al lector actual, hasta qué punto era excepcional la amistad entre una mujer blanca y una criada negra en aquella época. No estaba bien visto que una persona blanca mantuviera una relación de amistad con una persona negra.
Skeeter es una mujer adelantada a su tiempo. Se percibe claramente que no encaja en la sociedad a la que pertenece. Ella es diferente y es consciente de que la segregación racial es injusta. Con su libro intenta mostrar esa realidad y conseguir que los demás también sean capaces de comprenderla.
Os recomiendo esta novela. Os interesará especialmente si os atraen las historias relacionadas con las injusticias del pasado. Es un libro realista, duro en algunas páginas y divertido en otras, pero sobre todo de lectura fácil y muy entretenida. Yo lo disfruté mucho. La novela está narrada de tal manera que consigue atraparte y mantener tu interés hasta el final.
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