Era la novia abandonada
por Julián en el altar
y le pagaban con un cheque
la molestia y el qué dirán.
Rompió el cheque.
Odió al cuñado.
Tiró el velo.
Secó las lágrimas.
Cerró la puerta
con un portazo
e inició la vida
nunca soñada.
Un día estaba
haciendo caja
y volvió aquel
señor cuñado
diciendo que era
un buen acuerdo
hacerse novios
o hacerse algo.
Si quieres leerlo
en buenos párrafos
entra en el link
que te regalo: